La separación es un proceso doloroso de por sí. Al tratarse de un fracaso, resulta difícil superarlo sin dolor. Pero a veces hay situaciones y actitudes que pueden empeorar aún más la situación, volviéndolo algo muy hiriente para las personas.

Muchas veces las parejas que se separan, rompen el diálogo o mantienen un diálogo agresivo, lleno de bronca y de reclamos. Esto es realmente negativo para el proceso de separación, ya que daña mucho a las personas. Si la separación ya es un hecho, ¿qué sentido tiene seguir haciéndose daño?

Buen trato y respeto

Todas las personas merecen ser tratadas con respeto, sin agresiones. Si bien la pareja ha vivido muchas cosas, en las que puede haber habido errores, esto es parte de la vida. Es importante, ante la separación, mantener el buen diálogo, el respeto mutuo con la otra persona.

Cuando la separación ya es una decisión firmemente tomada, de nada sirve continuar con las agresiones o peleas, sólo empeorará las cosas.

Los hijos

Cuando existen niños de por medio, habrá muchas cosas que acordar ante una separación, como su tenencia, sus visitas, sus necesidades económicas. Todas estas cuestiones, se manejan mejor cuando existe un buen diálogo, cuando ambas partes de la pareja se respetan.

Cuando ambas partes dan lugar al otro para opinar y, a la vez, son escuchadas, el proceso de separación se vuelve más armonioso, llegando a acuerdos mutuos y sin más situaciones hirientes que de nada sirven.