Muchas parejas con hijos menores que deciden tomar el camino del divorcio deben observar en ellos su comportamiento para detectar el peculiar sentimiento de culpa. Con pocos años de edad ellos pueden darse cuenta qué algo sucede entre los padres y lo inmediato que pueden hacer es descargar culpas sobre ellos mismos.

La falta de la comunicación con los hijos

Cuando no se tiene la suficiente comunicación con los hijos ellos comienzan a enlazar situaciones rápidamente para darle respuestas a lo que observan. Así cuando los ven o los escuchan discutiendo asumirán que es por causa de ellos. Por ejemplo, ellos enlazan las más recientes situaciones por las que han recibido una regañada. Sea cual sea el desenlace del divorcio, el no aclarar la situación con los hijos provocará una falta de autoestima que podría ir madurando con el correr de los años.

Decirles la verdad a los hijos

Cuando se tienen hijos de dos años para arriba la decisión del divorcio también debe considerarlos en cuanto a la comunicación. Podrán existir diferencias entre los cónyuges, más se debe evitar no incluir en estas a los hijos. Es mejor ir contándoles la decisión de divorciarse, es decir diciéndoles la verdad. De acuerdo a la edad, ustedes deben brindarles una explicación veraz y concisa. Comiencen por decirles que entre usted y su cónyuge han tenido problemas y que uno se irá de la casa, pero que no le faltará el amor de ninguno. Además es de suma importancia decirles que todo lo que está sucediendo no es culpa de ellos.

Cumplir lo prometido

Como parte de la conversación o series de conversaciones con los hijos, preparándoles para el momento en que suceda el divorcio cada cónyuge por separado suele comprometerse con ellos de diferentes formas. Algunas frases son: “No te abandonaré”, “Te visitaré cada fin de semana”, “Podrás salir con tu padre a jugar”, “Te llamaré cada día”, etc. Todas estas promesas que no tienen nada que ver con las obligaciones de ley deben cumplirse y no deben ser parte de una forma engañosa de calmar las aguas. Los hijos al igual que usted tienen sentimientos y estos pueden tornarse en sentimientos de culpa cuando las promesas hechas no son cumplidas y mucho peor si no se brinda una explicación oportuna.

Cuidar de los hijos es una tarea que no termina con el divorcio. Ambos excónyuges deben velar no solo por lo material sino por reforzar el afecto hacia los hijos.

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