El divorcio es el fin o la disolución matrimonial de una pareja. En un matrimonio sin hijos el divorcio es tan simple como separar dos imanes. Sin embargo cuando hay hijos de por medio, el divorcio no solo se limita a separar a dos conyugues sino a velar por los intereses de los hijos mientras son menores de edad.

La ley y el divorcio

Las leyes son claras con respecto a las obligaciones para con los hijos ante un divorcio. Sea la modalidad que sea esta, de mutuo acuerdo o contencioso el objetivo de la ley es procurar la mejor realización y cumplimiento de los beneficios para con los hijos. Entre las obligaciones a cumplir están la custodia, el cuidado, alimentación y educación de los hijos menores.

Aporte a la sociedad a través de los hijos

Estas obligaciones que demanda la ley frente al divorcio tiene como finalidad el cuidar de los futuros ciudadanos. La peor consecuencia del divorcio sería el abandono de los hijos. Así, para una persona que crezca en situaciones de abandono, sin educación y alimentación le será muy difícil poder incorporarse en una sociedad en donde la competencia por vivir muchas veces discrimina el producto de estas deficiencias. Pese a ello vemos algunos ejemplos de niños que “de la nada” ha podido superarse y hacerse hombres de bien pese al divorcio de sus padres. Sin embargo es el deseo de todos de no exponer a los hijos a tales situaciones por un divorcio.

Todos hemos pasado por la niñez y la adolescencia, pero son pocos los que experimentan el divorcio de sus padres a temprana edad. Ahora como adultos, frente a un divorcio pese a las diferencias que lo hayan motivado no se debe de dejar de lado las obligaciones para con los hijos. No porque las leyes lo impongan sino por aportar un bien a la sociedad a través de los hijos.

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