Las parejas que sienten que su matrimonio está fracasando, usualmente retrasan la separación porque tienen hijos pequeños. Si bien es cierto que el divorcio afecta a los niños,  ciertamente es peor para ellos presenciar las peleas de sus padres.

Si bien esta es una situación difícil de asumir para todos los miembros de la familia, muchas veces los adultos están tan compenetrados en sus problemas de pareja que no logran vislumbrar el impacto que tiene la separación en los más pequeños.  Es muy importante explicarle al niño con palabras sencillas lo que está sucediendo en el ámbito familiar, ya que de otra manera el infante, de acuerdo a comentarios que oye o a las situaciones que vive, generará su propia respuesta ante la problemática. El riesgo de esta situación reside en que su mente de cuenta de una realidad distorsionada que a corto plazo lo afectará a él y a su relacionamiento con los otros.

Otra cosa a tener en cuenta es que el divorcio es un proceso en el que las relaciones familiares permanecen intactas, lo que se ve modificado es la pareja, por lo tanto los vínculos afectivos con los hijos deben perdurar.