Formar una familia no es cosa de juego

Si bien es cierto que muchas familias se han formaron sin realmente pensarlo, no todas han podido mantener la unidad de familia de la mejor manera posible. Actualmente vemos muchos jóvenes que poco piensan en el después y viven una vida completamente despreocupada. Ellos se corren el riesgo de repetir la historia con alta posibilidad de contribuir con la separación y el divorcio. Sin embargo la solución aún está en el seno de la familia.

La oportunidad del cambio con cada nacimiento

Hace pocas semanas tuve la oportunidad de conversar con la esposa de un sobrino, la cual esta embarazada y espera un hijo. Le explicaba sobre la gran responsabilidad que ella tenía sobre sus hombros respecto a la crianza del nuevo ser, resaltando la oportunidad única de formarlo excluyendo todo aquello que observamos que no sirve para la sociedad. Se habló un poco de los valores del ser humano y sobre todo en aquellos que el hombre necesita para lograr tener una verdadera familia. Así, le comentaba que si en la vida cotidiana nos quejamos de tener que lidiar con un comportamiento machista, egoísta y sin sinceridad, ésta era su oportunidad de formar a un niño sin estos patrones de comportamiento. En conclusión la solución y el aporte de ella hacia la sociedad dependían de lo que hiciera en familia con la formación de sus propios hijos.

Adolescentes en la familia

Muchas veces en nuestra propia familia tenemos hijos adolescentes que se pueden inclinar por una forma de ver las cosas de manera despreocupada y desinteresada. Por otro lado nosotros mismo somos muy responsables de esta situación. Pero nunca es tarde para querer solucionar. Los queremos y les damos lo mejor que tenemos, sin embargo ellos también tienen que saber ganarse y valorar ese esfuerzo. Una forma simple y práctica es delegar responsabilidades hacia ellos. Comenzando con su ropa, dormitorio y ciertas tareas de las que ellos dependan. El proceso es simple, enseñar, hacer seguimiento, corregir y recompensar los logros.

Por ultimo, el ejemplo que demos será la guía que muchos de nuestros hijos seguirán. Así, una familia no es aquella en la que no falta nada material; una familia es aquella que también se preocupa por inculcar verdaderos valores en los hijos para que ellos lo empleen y trasmitan en sus propias familias.

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