La separación en la práctica

Antes de pensar en el divorcio podemos considerar la separación como solución a los problemas conyugales. Sin necesidad de deshacer el vínculo matrimonial, mediante la separación la vida de ambos cónyuges puede verse más desahogada. La diferencia con el divorcio es que con la separación existe la opción de la reconciliación sin tener que volver a casarse.

Motivos para optar por la separación

En algún punto del matrimonio las cosas entre los cónyuges pueden andar mal ya sea por uno u otro motivo. La personalidad de ambos aún no ha sido aceptada en forma recíproca, o no era como se esperaba. El trabajo de uno o de ambos ha abierto un abismo virtual entre la pareja. La violencia debido a situaciones especiales ha desencadenado el terror en la familia. Son muchas las causas (las cuales pueden ser las mismas para solicitar el divorcio) que pueden ocurrir, pero si aún hay esperanzas en que se puedan solucionar con un poco de tiempo, la opción es la separación.

Qué significa la separación

La separación en la practica significa no es tan distinta como lo que se espera con el divorcio, excepto por algunos detalles. Principalmente significa la suspensión de la vida en común de los esposos. Es decir, cesa la convivencia y la responsabilidad de comprometer los bienes del otro por los gastos comunes. Esto no omite la pensión que se deba imponer por el desequilibrio económico entre los cónyuges. Las causas validas para solicitar la separación son las mismas que para el divorcio. Solo hay que esperar que transcurran tres meses de haberse celebrado el matrimonio, salvo casos en los que se encuentra comprometidas la vida, libertad, integridad física, integridad moral, del cónyuge demandante o de los hijos.

Muchas relaciones conyugales no siempre están condenadas a la separación definitiva mediante el divorcio. Así, la separación es una forma que permite la reconciliación inmediata cuando solamente lo que realmente se necesita es tiempo.

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