Tag Archive 'hijos'

24 Jul 2009

Fracaso de la Ley del Divorcio Exprés

Transcurridos 4 años desde que el gobierno socialista aprobara la Ley 15/2005, conocida popularmente como la “ley del divorcio exprés, se ha llegado a la conclusión de que se trata de una medida fracasada por diferentes motivos, entre otros por haberse multiplicado los divorcios por 2,5, representando el 93% de las rupturas. Por otro lado, en estos momentos se está creando una mayor conflictividad en los procesos de separación, aumentan las rupturas y se está dando un auge de los feminicidios y de la violencia machista. Todas estas causas hacen pensar en que los resultados de la ley son contrarios a los fines que se pretendía conseguir, que eran disminuir las rupturas y la conflictividad. Todos estos datos lo constata el informe de julio-agosto de 2009, presentado por el Instituto de Política Familiar (IPF), donde se demuestra, entre otros detalles importantes, que las rupturas están siendo conflictivas en un cuarenta por ciento de los casos y que los divorcios se han incrementado en un 140% en los últimos cuatro años, llegando a producirse en la actualidad una media de un divorcio cada 4,3 minutos. Por ejemplo, en el año 2004, cada día se divorciaban 140 matrimonios, cuando hoy en día lo hacen 334 matrimonios diarios. Todo ésto hace que se estime en unos dos millones el número de hijos afectados por estos divorcios.
Dos de los puntos que quedaron marginados a raiz de la Ley de Divorcio Exprés fueron, por un lado, el de la mediación familiar, tan importante en estos casos y que conseguían que muchas crisis de pareja se superasen, generalmente en los casos en los que no había ninguna causa grave de conflicto. También, hasta la aparición de esta ley existía un período de reflexión previo al divorcio que se hizo innecesario y que sin embargo, ayudaba a resolver y a evitar muchos problemas mayores y rupturas aceleradas.
Según se ha demostrado también, desde que entró en vigor la Ley de Violencia de Género y la nueva ley del divorcio, la violencia doméstica, las agresiones y los feminicidios han aumentado considerablemente. En todo este problema de aumento de la agresividad machista, han influido las rupturas contenciosas y aceleradas, en las que la mujer suele ser en general la más perjudicada.

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13 Jul 2009

Causas de los conflictos de pareja

Las diferencias y los conflictos en la pareja suelen ser la principal causa de las crisis, las separaciones y los divorcios que surgen cada día.
Es normal que, como suele pasar en cualquier situación de convivencia entre personas, los matrimonios atraviesen, transcurrido el tiempo, por múltiples situaciones difíciles que posiblemente pondrán en peligro la continuidad de la relación. Los conflictos, desavenencias, problemas con los hijos y otras muchas situaciones similares que pueden surgir ponen a prueba el estado anímico actual de la pareja y sin duda pueden reforzar lazos, como ocurre en muchísimas ocasiones adversas en las que juntos deben vencer las dificultades, o bien empujarla hacia su ruptura a corto plazo.
Los principios de las parejas siempre son buenos y agradables, pero el paso del tiempo y los avatares de la vida suelen ir enfriando poco a poco la relación y a algo que es mucho peor, la incomunicación. Esta suele ser muchas veces la causante de que la pareja desemboque en una separación o en el divorcio. Si se adoptara una actitud contraria; es decir, si se hablara con claridad de los problemas que preocupan a cada uno de los cónyuges y se solicitara ayuda recíproca para resolverlos, posiblemente se salvarían muchos matrimonios a los que esa falta de diálogo arrastró hasta la ruptura total y el divorcio.
Las causas que pueden hacer que una pareja se separe o se divorcie pueden ser múltiples y variadas. Ya hemos hablado de la falta de comunicación, de las discusiones y de las repercusiones desastrosas que tienen casi siempre. Porque, tengamos en cuenta que las discusiones entre miembros de una pareja suelen ser destructivas en muchos casos. Pensar que siempre se tiene la razón, faltar el respeto al otro o no ponerse en su lugar para intentarlo comprender y, en general, la falta de deseo de buscar soluciones eficaces y la ausencia de diálogo hacen que se continúe con el problema, posponiéndolo y sin resolverlo en absoluto.
A veces, existen casos en los que alguno de los cónyuges tiene sentimiento de abandono y de soledad. Esta sensación surge, por ejemplo, cuando se dan situaciones de exceso de trabajo en un miembro de la pareja y falta de interés por la otra parte. Este sentimiento puede desembocar en muchos casos en la búsqueda de una solución fuera del ámbito conyugal e incluso llegar a considerar como un estorbo al otro o pensar que resulta un freno para el desarrollo personal.
La decepción es también uno de los males que acecha a cada pareja y muchos le achacan todos los problemas que van surgiendo. Este problema surge cuando se empieza a pensar que la persona que tenemos al lado no parece ser la misma que la que conoció y con la que se casó. Por ello, se produce una sensación de chantaje y de falta de admiración.
Por último, la rutina y la monotonía son como un cáncer para el buen funcionamiento de la pareja. El estar haciendo siempre las mismas cosas, conlleva siempre una falta de interés y una falta de ilusión hacia el otro, provocando en muchos casos una apatía y un deseo de romper con el otro para siempre.

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01 Jul 2009

Los divorcios y las separaciones no tienen por qué ser conflictivos

Algo que resulta evidente es que si el amor entre las parejas no funciona, se hace aceptable e incluso necesario el divorcio. Sin embargo, el hecho de que una pareja se rompa, no tiene por qué desencadenar en ningún momento una serie de conflictos y problemas añadidos, capaces de dificultar enormemente todo el proceso que se debe llevar a cabo para resolver este problema sentimental y familiar.
Algo que debemos tener siempre en cuenta, es que los hijos suelen ser los más afectados cuando se produce una separación que posiblemente desemboque en un divorcio. Por ello, en ese tipo de situaciones, los padres han de ser lo suficientemente conscientes y maduros como para ser capaces de mantener una relación sana, sin calumnias ni intrigas hacia el cónyuge que, por resolución legal, haya perdido la custodia ni viceversa. Porque, de ninguna forma, el divorcio debe ser motivo de discordia ni entre los conyuges ni entre los hijos, porque está demostrado que son posibles las separaciones sanas, en las que, a pesar del tremendo cambio que supone en muchos casos, se consigue mantener unos vínculos de amor y amistad a pesar de la distancia. Tengamos en cuenta que las situaciones conflictivas y las guerras sin cuartel solo acarrean secuelas psicológicas entre los hijos, sobre todo si son menores, y un tremenedo malestar entre los miembros de la pareja rota. Existe, lo que se está llamando padrectomía, que ocurre cuando el padre sufre, además de la separación de sus hijos, del desprestigio ante ellos, ocasionado por una información destructiva por parte de la expareja ante los hijos de ambos.
Lo ideal, cuando se termina el amor entre una pareja, es que cada cual tome su rumbo a trevés de un divorcio sano y de mutuo acuerdo, dando muestras de madurez y de coherencia y conciencia ante los hechos, lo que repercutirá positivamente en la imagen de los padres ante sus hijos. Porque, es evidente que el hecho de que los miembros de una pareja no funcionen, no quiere decir que no sean buenos padres. Se trata de comportamientos y actitudes diferentes. Y siempre es mejor criar un hijo entre dos personas divorciadas que criarlo uno solo. Claro que, para conseguir buenos resultados, debemos dejar a un lado el odio y el egoísmo en beneficio del bienestar psicológico de los vástagos.
Algo que resulta bastante recomendable y que debe ser tenido siempre en cuenta por los jueces, es la de optar siempre por no separar a los hermanos en un divorcio. No resulta justo que, además de la separación de los padres, los hijos también deban sufrir de una separación entre hermanos, que siempre resultará bastante dolorosa.
Por todo ello, fundamentalmente, se debe ir creando una cultura educativa referente a los divorcios y las separaciones entre parejas, y tener muy claro que éstos no tienen por qué ser necesariamente conflictivos.

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