Si bien las separaciones son sucesos dolorosos en la vida de las personas, se puede aprender mucho de ellas, para no repetir los mismos errores en las relaciones futuras.

Muchas veces nos preguntamos qué fue lo que nos atrajo a ciertas personas que hoy detestamos. La atracción es, en realidad, un acto inconciente, en ella pueden estar implicadas muchas cosas, desde recuerdos de la infancia, hasta traumas pasados.

Es bueno, ante una separación, preguntarnos que fue lo que nos acercó a cierta persona, qué características hicieron que nos sintamos atraídos por esa persona en particular.

No es bueno negarse o creer que el pasado nunca existió, esto sólo empeorará las cosas.

¿Cómo se aprende?

Aprender de una separación, como todo aprendizaje, lleva su tiempo y necesita predisposición para lograrlo.

Una vez que aceptemos el pasado, podremos pasar al siguiente paso en el cual nos preguntaremos por qué nos atrajo cierta persona y cuál fue la razón, o las razones de la ruptura, cómo hubiéramos querido que fueran las cosas y en qué nos equivocamos.

¿De qué sirve todo esto?

Comprender lo que ha sucedido con una relación pasada, sirve para no repetir los mismos errores en el futuro, en la próxima relación, además sirve para saber qué esperamos de una relación y qué estamos dispuestos a dar.

Muchas veces aceptar lo sucedido, comprenderlo y aprender de eso, puede resultar muy difícil, en estos casos la terapia puede ser de gran ayuda.