La diferencia entre el noviazgo y el matrimonio es el compromiso mutuo al cual la pareja acepta seguir. La relación matrimonial de dos personas que cada día se siguen conociendo debe ser balanceada adecuadamente para evitar futura separación o divorcio.

Conociéndose cada día

No conocerse plenamente es un factor que forma parte del matrimonio y no debe ser tomado como excusa o pretexto para establecer diferencias entre la pareja. Parte de los rasgos que cada cónyuge va descubriendo de su pareja siempre existieron, solo que no se percibió en las etapas iniciales del noviazgo. Así la cooperación de ambos cónyuges es fundamental para balancear la relación matrimonial.

Saber extinguir el peligro

Para balancear la relación matrimonial, uno de los cónyuges, usualmente el más fuerte debe dar el primer paso. Frente a las muchas situaciones que se presentan a diario la rápida acción para extinguir el fuego inicial evitará un gran incendio en la relación matrimonial.

Por ejemplo, ante una discusión por el motivo que sea, es mejor ser objetivos, buscando soluciones en lugar de culpables. Luego de una conversación objetiva el panorama se aclara viendo el origen del problema tan pequeño que ampos cónyuges pueden superarlo rápidamente. Otra forma de balancear la relación matrimonial es dando el soporte necesario. Lo material no cuenta en estos casos y escuchar a la pareja es lo mejor que se puede hacer de manera recíproca.

Balancear la relación matrimonial es tarea de todos los días y un deber de ambos cónyuges dejando de lado el ego personal y buscando la superación de ambos hasta conocerse completamente y ser un solo núcleo familiar.