La pelea conyugal no necesariamente implica un altercado físico. Las simples discusiones pueden llegar a niveles que al final podrán doler igual o peor que la agresión física. Sin embargo en la mayoría de los matrimonios el motivo de la pelea conyugal por tan insignificante que realmente parezca si no es resuelto mediante la reconciliación puede convertirse en el pan de cada día y motivo real de separación o divorcio.

Matrimonio perfecto

En todos los matrimonios existen en un grado u otro algún tipo de discusión o diferencia entre los conyugues. Pero la diferencia entre un matrimonio perfecto con uno inestable es que en el primero existe la reconciliación. Por otro lado es muy común también escuchar decir que un matrimonio no es matrimonio si no existe algún tipo de pelea conyugal. Sin embargo caeremos en el detalle no mencionado que ante una pelea conyugal debe existir una reconciliación.

La verdadera reconciliación ante una pelea conyugal

La reconciliación ante una pelea conyugal implica todo un proceso que no depende de un solo cónyuge sino de ambos para que rinda sus frutos. Uno de los dos deberá dar el primer paso para la reconciliación, por lo usual el más estable de los dos. Algo que debemos tener muy en claro es que la idea de la reconciliación no solo significa el perdonarse mutuamente. La reconciliación también abarca el aclarar las razones que cada cónyuge ha tenido para iniciar, mantener o empeorar la pelea conyugal. La honestidad, el respeto, la tolerancia y la comprensión juegan un papel importante en el proceso de la reconciliación. El y ella deben sincerarse y expresar que fue lo que le molestó del otro o de lo que hizo o habló.

Muchas peleas conyugales se podrían evitar si uno de los dos pudiera expresar su incomodidad de una manera clara y alturada. Así, en lugar de expresarse golpeando los muebles, gritando o desatendiendo sus obligaciones es mejor darse un momento para conversar y aparte de poner en claro las inconformidades, también se debe plantear qué soluciones de parte de cada uno pueden aportar positivamente para sobrellevar el impase de la pelea conyugal.

Muchas veces son los hábitos de cada quien lo que hace que la vida matrimonial no fluya con armonía y provoque un a pelea conyugal. Esto nos demuestra que se necesita más tiempo que el noviazgo para conocerse mutuamente. Sin embargo la única solución no es el la separación o el divorcio, con una debida reconciliación que vaya más allá del perdonarse usted y su cónyuge podrán salir victoriosos de muchas batallas.

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