En general, cuando una pareja contrae casamiento, se piensa que la unión de las dos personas durará hasta que la muerte de alguno de los dos sea quien los separe. Esta manera de entender el matrimonio trae consigo muchos beneficios como son, por ejemplo, la estabilidad familiar, mayor facilidad para enfrentar las dificultades económicas y sociales, el crecimiento de los hijos en un ambiente afectivo y con mayor comprensión.

Claro que también existen algunas dificultades que están presentes en todos los matrimonios, que son parte de la vida y que deben aprenderse a sobrellevar como son, por ejemplo, las dificultades que aparecen con la convivencia. Este tipo de dificultades deberían resolverse mediante la charla y el entendimiento.

Otras dificultades presentan problemas más graves que no pueden resolverse con el dialogo ni la comprensión, como son casos graves de infidelidad, violencia física, maltrato, abandono del hogar, incumplimiento de las obligaciones y responsabilidades familiares, y otras.

Con este tipo de dificultades se pierde la estabilidad de la familia y se dificulta el desarrollo normal de los hijos. Incluso muchas veces se producen enfrentamientos donde los hijos se encuentran en el medio de la situación y son persuadidos por una de las partes para que se pongan en contra de la otra.