En un matrimonio con hijos lo peor que puede suceder cuando las diferencias irreconciliables conllevan al divorcio es tener a los hijos divididos. Esto sucede a más a menudo cuando los hijos están en transición de la niñez a la adolescencia. Sin embargo un divorcio no debería ser visto como una guerra en la que se reclutan a los hijos a participar en ella. Cada cónyuge puede evitarlo.

Evitando tener hijos divididos

Criar hijos no es una tarea fácil para los padres sobre todo cuando ellos comienzan a crecer y aprenden a tomar sus propias decisiones de acuerdo a todo aquello que pueden percibir en su alrededor. El hogar como en muchos casos es el primer lugar en la que ellos adquirirán estos patrones para su formación. Durante el divorcio la recomendación general es la de mantener a los hijos apartados de los conflictos que dieron origen al divorcio en sí. Sin embargo sus hijos ya están en edad de percibir que es lo que sucede a su alrededor. Ellos pueden sacar conclusiones y preguntar. Y la manera como cada cónyuge responda a estas interrogantes mantendrá la imparcialidad de sus hijos en el divorcio o resultará en “hijos divididos”.

Hijos pre-adolescentes en el divorcio

Los pre-adolescentes tienen muchas vulnerabilidades (unos más que otros). Y no es nada saludable para ellos de ponerlos a favor o en contra de cualquiera de los cónyuges. Esto incluso, si el motivo principal de divorcio es por maltrato hacia ellos (ya sea maltrato físico o emocional). Muchos padres buscan “comprar” a sus hijos comportándose de la mejor manera con ellos, comprándoles ropa o juguetes o simplemente enfocan a sus hijos como “receptores de problemas”. Este comportamiento de parte de los cónyuges no siempre es intencionado, por lo que se evitar en lo absoluto caer en ello.

Lo correcto de parte de los cónyuges con los hijos es decirles que ambos se están divorciando por diferencias entre ellos, pero que por ningún motivo les faltará la protección y atenciones que necesitan. El divorcio no quita responsabilidades sobre los hijos menores y deber de ambos el evitar tener hijos divididos y que se inicie una cadena de comportamientos equívocos en ellos.