Muchas veces cuando una relación de pareja finaliza, las decisiones que posteriormente tomarán cada una de las partes podrán influir sobre terceros. Este es el caso de las personas que tras una separación, luego de tener un niño, deciden rearmar sus vidas, conviviendo así con la nueva pareja y el hijo, fruto de la relación pasada.

Los niños ante la nueva pareja

Cuando un padre decide rehacer su vida, una nueva situación aparece en la vida de los hijos, por lo tanto estos no sólo deberán superar y entender la separación de sus padres, sino que también deberán enfrentarse ante una nueva situación: una persona desconocida que convivirá bajo el mismo techo.

El niño puede percibir a esta nueva persona como a un impostor, lo que puede generar el deseo, voluntario o no, de parte del niño, de romper la nueva relación.

El conflicto de la autoridad

Si bien la nueva pareja no tiene poder jurídico sobre los hijos, muchas veces tendrá que asumir algunos deberes y responsabilidades sobre los mismos. Esta situación resulta muy difícil, ya que muchas veces el padre biológico suele oponerse a las decisiones de esta nueva figura paterna.

Esto puede agravarse aun más, cuando los niños, aprovechando el desacuerdo entre los adultos, se niegan a aceptar las órdenes de quien no es su padre biológico.