La violencia doméstica es una causa muy común de divorcio. Lamentablemente, esta modalidad crece día a día en los matrimonios, que muchas veces por esta causa llegan a su fin.

Una cuestión que empeora aun más la situación es el hecho de que existe un número aún mayor de mujeres víctimas de la violencia doméstica, que no la denuncian por miedo o por ignorancia, es decir, por no tener claro de qué hablamos cuando hablamos de violencia doméstica.

¿Qué es la violencia doméstica?

La violencia doméstica es un término más abarcativo de lo que puede parecer. Según la Asamblea General de las Naciones Unidas, todo acto violento realizado contra el sexo femenino que genere sufrimiento o daño físico, psicológico o sexual, incluyendo amenazas y privación de libertad, en privado o en un ámbito público, es considerado como violento.

El divorcio a causa de violencia

El divorcio que se desarrolla a partir de la violencia doméstica ha llegado a todos los estratos sociales. Además, no sólo afecta a mujeres, muchos hombres resultan ser víctimas de la violencia doméstica, que en este caso resulta ser más psicológica y que utiliza la humillación como arma fundamental.

Muchas veces algunas conductas pueden estar implicadas en el desarrollo de algún tipo de violencia, como es el caso del consumo de estupefacientes o alcohol. Estas sustancias alteran la conciencia, pudiendo contribuir al desarrollo de conductas violentas.