Las separaciones matrimoniales acarrean consigo una variada cantidad de dificultades a asumir por todas las partes de la familia en el día a día. Una situación de este estilo, son las fiestas, ya sea de cumpleaños, el año nuevo o la navidad. Los niños que tienen a sus padres separados deben dividir sus días festivos, compartiendo uno con mamá y otro con papá.

¿Los niños sufren ante esta situación?

Esta respuesta dependerá básicamente de cómo ha sido desarrollado el proceso de separación. Lo importante es saber que durante y luego de la separación, los padres mantuvieron el respeto mutuo, sin dejar de cumplir sus roles para con su hijo.

Si el proceso de separación fue positivo, es decir, en un clima de respeto y tranquilidad, el niño no tendría porqué sufrir al pasar cada fiesta sólo con uno de los padres. Simplemente eso fue lo que le tocó, por lo tanto, en la mayoría de los casos, los niños lo viven como algo normal, lejos de todo prejuicio y dolor.

El papel de los padres

En todas estas situaciones es fundamental el papel que cumple cada padre. Si bien, como dijimos anteriormente, un niño no tendría porqué sufrir ante el hecho de vivir cada festividad con uno de sus padres, el desenvolvimiento de cada uno de los padres ante la separación, el hecho de cumplir el rol de padre como corresponde, el respeto con el otro padre y demás cuestiones, podrían influenciar de manera directa a la afectividad del niño.

En este sentido, cabe destacar también la importancia de la forma en que asume cada padre el hecho de separarse de su hijo en días festivos. Es importante que los padres eviten hacer sentir culpable al niño por compartir una fecha festiva sólo con uno de ellos. De modo contrario, el niño deberá sentir el apoyo de sus dos padres ante el hecho de celebrar cada día festivo sólo con uno de ellos.